Ser escritor

Lo quieras o no, las palabras surgen. Y en cuanto aprendes a dibujar las letras, nacen frases, los poemas de niño. Después, sientes que éstas se mueven inquietas cada vez que la vida te mantiene en silencio. Y de pronto, no puedes evitarlo. Surgen nuevamente.

Así es mi experiencia y la de muchas amigas y amigos con quienes comparto esta afición. Y aunque el periodismo me permitió publicar durante años mis escritos, lo literario no me dejó vivir hasta que apareció mi primer libro:"Claroscuro". Una serie de poemas de adultos, sin rima. Esos que surgieron en momentos. Claros, oscuros. Por eso las páginas se alternan en blanco y negro, acompañadas de fotos de caras de porcelana. De las expresiones fijas de mis muñecos, coleccionados por años en los mercados de pulgas europeos.

Poco después, me sorprenden mis recuerdos. Mis vivencias con aroma a menta y manzanilla. Aquellas del campo de mis veranos de siempre. No puedo ignorarlos y se transforman en letras. Le hablo a Sofía, mi nieta que murió al nacer. Ella recibirá en representación de sus primos y hermanos, el tesoro de mis recuerdos.

"Un tesoro para Sofía" sucede en Caleu, un lugar donde aún se aprecian las estrellas. Donde la luna llena permite danzar en caminos de tierra. Caleu, mi Caleu. Ese formado por momentos de vida simple. De familia y guitarras. De naturaleza.

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS
Cerrar